La Gestalt es un tipo de terapia que fue creado por F. S. Perls desde la vertiente humanista. Es un tipo de terapia existencial y experiencial que se centra en el AQUÍ Y AHORA, en el DARSE CUENTA y en SER CONSCIENTE de lo que me ocurre.
existen TRES ZONAS DEL DARSE CUENTA:
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Zona interna: Soy consciente en el aquí y ahora de todo aquéllo que siento en mi piel o bajo ella. Me doy cuenta de las senciones corporales que tengo ahora (dolor, tensión, excitación, hormigueo, calor o frío, etc.) Las sensaciones físicas me dicen qué me pasa y cómo me siento. De las sensaciones corparales infiero una emoción o sentimiento: alegría, tristeza, rabia, asco, sorpresa, miedo...que me acercan a mi estado de ánimo de ese preciso instante en el que soy consciente.
- Zona intermedia: Soy consciente en el aquí y ahora de cualquier idea, pensamiento, fantasía o imagen que aparece en mi mente. Perls llamaba a esta zona "el cubo de la basura" porque muchas veces es el funcionamiento de esta parte de nosotros mismos el que nos hace sentirnos angustiados, deprimidos, ansiosos...o enfermos en general. Los pensamientos relacionados con las expectativas de futuro o con situaciones ancladas del pasado, nos impiden disfrutar del momento presente. Anticipamos desgracias antes de que ocurran, planeamos expectativas de futuro que no son fáciles de alcanzar porque no nos ponemos en marcha para lograrlas, nos agobiamos con situaciones pasadas que ya tendrían que estar resueltas...Esta zona intermedia es de vital importancia porque por medio de ella somos conscientes de..., nos damos cuenta...planeamos acciones inmediatas que nos impulsan a la acción, recordamos situaciones agradables o positivas de las que aprendemos...
- Zona externa: Soy consciente aquí ahora de todo aquéllo que me rodea. Soy consciente a través de mis sentidos. Así, soy consciente de lo que veo, contemplo, admiro...y no sólo miro de pasada. Soy consciente de lo que escucho, no sólo de lo que oigo. Escuchar supone un acto de atención, de dejar a un lado los pensamientos propios y escuchar a nuestro interlocutor supone también que me doy cuenta de su tono de voz, de las inflexiones, de los gestos, expresiones faciales, movimientos y posturas, etc. También soy consciente de lo que huelo porque es importante, no sólo para sobrevivir sino también para disfrutar y llenarme de los aromas, perfumes y fragancias que tengo a mi disposicición. Inhalar el aroma también es una forma de terapia porque me puedo relajar, soñar, sentirme más activa, alegre, atenta, afectuosa, cálida, etc. Soy consciente además de lo que saboreo y degusto. No me limito a ingerir rápidamente la comida sino que la percibo en todo lo que es y la saboreo muy despacio, sintiendo los diferentes sabores, texturas...Por último, soy consciente de lo que toco, lo que palpo y lo que esto me hace sentir (descubro, tengo sensaciones, acuden imágenes a mi mente, etc.)