LA GESTALT COMO FORMA DE VIDA

Vivir desde la Gestalt ayuda a ser consciente del momento presente. Cualquier situción, por estresante o dolorosa...que pueda parecer, ha de enfrentarse en el AQUÍ Y AHORA para solucionarla, cerrarla y dar paso a otra nueva experiencia. No expresarnos tal y como necesitamos hacerlo, nos vuelve vulnerables hacia el entorno y hacia nosotros mismos. Callar una palabra, guardar una emoción, esconder un sentimiento o ocultar una opinión o pensamiento...nos convierte en algo que en realidad no somos. Si no digo en "su momento" lo que pienso, opino o creo; tarde o temprano saldrá fuera de mí como un volcán en erupción, en forma de rabia, ira u odio...Cada vez que guardo una emoción dentro de mí, me estoy controlando a mí mismo/a y no me doy a conocer tal y como soy en realidad...Cada vez que escondo un sentimiento me alejo de la realidad y me engaño a mí misma/o...Lo fundamental es hacerse responsable de unos/a mismo/a: ¡ESTE/A SOY YO Y ESTA ES MI EXPERIENCIA!

martes, 9 de marzo de 2010

AUTOCONOCIMIENTO

Es probable que alguna vez hayamos escuchado decir a otros, o incluso a nosotros mismos, "me conozco bien", "quien mejor me conoce soy yo", "soy así y no voy a cambiar", "es mi carácter, mi personalidad"...
Desde el punto de vista psicilógico y concretamente teniendo en cuenta el proceso de cambio, estas frases supondrían un estancamiento en el avance personal a quienes las verbalizen o sientan como suyas. Todo es cambiente y, por lo tanto susceptible de ser mejorado. ¡Y en eso estamos! o mejor dicho ¡estoy!, porque al hacer mía cualquier experiencia, aunque pertenezca a otros, puedo identificarme con ella en alguna medida y descubrir algo nuevo en mí. Por eso me gusta expresarme en primera persona del presente y también porque, si tú lees lo que voy escribiendo, también te resultará más fácil acercarte a tí misma y a tu vivencia personal del momento.
A menudo podemos expresarnos dicienco que "yo no soy esto" o "soy aquéllo", sin darnos cuenta de que nos estamos limitando a nostros mismos. Es cierto, por otro lado, que durante nuestra vida vamos reafirmándonos en un determinado temperamento, carácter o personalidad; sin embargo, con el paso del tiempo y las experiencias vividas -siempre en relación con los otros y el entorno- nos van modelando y la genética se ve apoyada o atacada por el ambiente. Seríamos como la rueda de una bicicleta que forma un todo con su eje central y los radios que la componen. Cada radio tiene su función en el conjunto y ocupa un lugar determinado, pudiéndose añadir o quitar en función de las necesidades o de los objetivos que se hayan planteado con anterioridad. Sien embargo; el eje central siempre permanece invariable sosteniendo al todo...
Así podemos ser también nosotros/as: con factores innatos que determinarán nuestra forma de ser y con otros que iremos aprehendiendo del ambiente, producto de nuestros errores y aprendizajes...
Esta es una pequeñísima y sencilla introducción de lo que viene a continuación, un ejercicio en el que reflexiono sobre LO QUE NO SOY y LO QUE SOY..., ayudándome de las iniciativas de J. Stevens:

YO NO SOY...YO SOY CUANDO...
Pienso en quien no soy (descarto el aspecto físico y me centro en aspectos relacionados con mi carácter y personalidad) Elaboro una lista como la que seguidamente pongo a modo de ejemplo:

  • Yo no soy pesimista
  • Yo no soy divertida
  • Yo no soy egoísta
  • Yo no soy antipática
  • Yo no soy fría
  • Yo no soy emprendedora
  • Yo no soy fuerte
  • ........................................
Ahora, durante unos minutos reflexiono en silencio sobre estas frases: ¿De qué me he dado cuenta?.... ¿son cualidades que me gustaría poseer (ej/ divertida, emprededora y fuerte) o son aspectos negativos de mí misma que no me gustan o no acepto?...Si repito en voz alta cada una de las frases, varias veces, podré ser consciente de mi tono de voz y de lo que representa para mí (alto, bajo, con inflexiones, triste o agresivo, vital...)

El siguiente paso consiste en sustituir  yo no soy por  yo soy cuando...
  • Yo soy pesimista cuando lo que deseo/necesito tarda en llegar
  • Yo soy divertida cuando estoy en un ambiente propicio para el buen humor y la risa
  • Yo soy egoísta cuando espero que los demás respondan a mis expectativas
  • Yo soy antipática cuando me tratan de forma intolerante y falta de respeto
  • Yo soy fría cuando no siento cercanía con algunas personas o noto en ellas ocultamiento, falsedad...
  • Yo soy emprendedora cuando acometo tareas como la creación de este blog, entre otras.
  • Yo soy fuerte cuando he de solucionar cualquier problema, situación o conflicto.
Reflexiono un momento sobre la experiencia, preguntándome: ¿De qué me he dado cuenta?, ¿cómo me he sentido al invertir el ejercicio?...¿qué frases me ha costado más elaborar?...¿con qué frases me ha costado más idenficarme?...



Este ejercico es importante para darme cuenta de las cualidades que supuestamente no tengo y me gustaría tener. Están ahé, tal vez en forma de semilla, y lo único que he de hacer es aprender a desarrollarlas. ¿Cómo? En primer lugar siendo muy consciente, en el día a día, de los momentos en los que soy así o me comporto de esa manera.
También me ayuda a darme cuenta de aquellas otras cualidades que sí tengo y que me parecen negativas, con las que no me identifico plenamente o que son introyectos más que algo realmente mío. Me iré dando cuenta de esos momentos o situaciones en los que sí soy así...
Con todo ello, aprendo a integrar en mí misma/o tanto los aspectos desagradables-negativos (defectos) como los agradebles-positivos (virtudes) Se trata de ponerme en contacto con mi Yo y descubrir qué partes corresponden al Yo real y qué otras al Ideal (si se da el caso)
En cualquiel caso, y valga la redundancia, he mos de ser o sentirnos como un Yin-Yang, como un todo en el que siendo generosa, por ejemplo, tengo también algo de egoísmo y viceversa.

martes, 9 de febrero de 2010

INTEGRAR DISTINTAS PARTES DE LA PERSONALIDAD

Taller de terapia Gestalt en Ajalvir. La hizo Sven y las veces que me la he puesto he conectado con dos partes muy diferenciadas y ancestrales de mí misma: la femenina y la masculina.
Durante horas, Berta y yo disfrutamos de lo lindo creando esta máscara (y la suya) de espantapájaros.
En recuerdo y conmemoración de Trini, la autora de esta máscara.

¿QUÉ ES LA TERAPIA GESTALT?

La terapia Gestalt es una orientación psicoterapéutica de carácter humanista y experiencial que pretende el crecimiento personal del individuo. Fue desarrollado por Fritz Simon Perls y Laura Perls entre los años 50 y 70, dejando atrás el Psicoanálisis de Freud y añadiendo una buena dosis de filosofías orientales como el Budismo Zen.
Gestalt es una palabra alemana que no tiene una traducción exacta y viene a significar forma, figura, estructura...Perls tuvo muy en cuenta las bases de la antigua escuela de la psicología de la Gestalt, centrada en la percepción de la forma como un todo y en la relación figura-fondo. Según esta primera escuela, la percepción TIENDE AL AGRUPAMIENTO de los distintos elementos, según su proximidad, similitud, simetría, cerramiento y continuidad.
Perls, en su libro El enfoque gestáltico, testimonios de terapia (Ed. Cuatro Viendos, Santiago de Chile, 1976) nos dice que "...no hemos visto un cambio correspondiente en nuestra capacidad de disfrutar la vida; en el uso de nuestro conocimiento en beneficio de nuestros propios intereses, en el expandir y ensanchar nuestro sentido de vitalidad y crecimiento". Cuando habla de Psicología y sus distintas orientaciones afirma que el objetivo fundamental no es el ofrecer explicaciones de conducata sino el aydarnos a llegar al autoconocimiento, la satisfacción y el autoapoyo. Como individuos que sobrevivimos hemos de estar en continuo cambio en esa interacción entre nosotros mismos y el ambiente. Si el proceso de cambio no se da, la persona se estanca y entonces aparecen los trastornos psicologícos, mentales e incluso la enfermedad física. La persona que no cambia, que no aprende, que no evoluciona...no pueve ver con claridad sus propias necesidades (a veces ni siquiera las ve), por lo que no puede llegar a satisfacerlas. Al respecto, Perls nos dice que "todas la perturbaciones neuróticas surgen de la incapacidad del individuo por encontrar y mantener el balance adecuado entre él mismo y el resto del mundo".
Este enfoque ha sido enriquecido posteriormente con las aportaciones de una gran variedad de autores, representando actualmente un excelente recurso para el trabajo profesional. La Gestalt es un buen instrumento para el cambio y centrándonos en la experiencia del momento (de uno mismo, del ambiente y de los demás), en el AQUÍ AHORA, podremos usarla en nuestro proceso de cambio e integración, de crecimiento personal.
Lo fundamental es que seamos capaces de hacernos RESPONSABLES de nosotros mismos: De nuestros pensamientos, ideas, inquietudes, planes, fantasías y sueños...De nuestras sensaciones, emociones y sentimientos...De lo que nos rodea, lo que percibimos a través de nuestros sentidos...De mis acciones y conductas... Decirnos YO SOY RESPONSABLE DE...nos ayuda a conocernos más, a saber qué nos ocurre, a concetar con el entorno, a incrementar el contacto, a identificar nuestras necesidades y límites...Nos ayuda a integrar las distintas partes de nuestra personalidad, a sanar y madurar...

domingo, 24 de enero de 2010

EL ÁRBOL

Puede transformarse en un improvisado parque de juegos... Puede estar plantado al pie de una mantaña rocasa, al lado de un cañaberal. Y es tan agradecido que hasta nos regala sus sabrosos frutos...
El viejo chopo puede decirnos muchas cosas si despertamos nuestros sentidos y estamos atentos.
Un árbol muerto también puede ser generador de vida y rodearse de ella. Las utilidades de un tronco, aún arraigado a la tierra, pueden ser infinitas. ¿Te animas a descubrilas?
Abrazar a un gran chopo, plantado a la orilla del río, me llena de energía. Siento que formo parte de un Todo y estoy en íntimo contacto con todo lo que me afrece de forma gratuíta.
EN EL BLOG DE VIAJES IMAGINARIOS PRONTO INCLUIRÉ ALGUNA VISUALIZACIÓN SOBRE EL ÁRBOL Y OTRAS PLANTAS, COMO EL ROSAL....
El árbol en un símbolo que esconde y ofrece una gran riqueza al mismo tiempo que representa un gran poder. A lo largo de mi viaje me encuentro con muchos árboles y cada uno se me muestra diferente. Me ofrece algo nuevo acerca de quien soy y me da pistas o me otorga señales para satisfacer en cada momento distintas necesidades, dependiendo de ese instante preciso y de las circunstancias. El encuentro con un árbol siempre me hincha el estómago y el pecho y no puedo ni quiero evitar respirar profundamente y llenarme, sólo con su presencia y la mirada, de su vitalidad y de su fuerza, ¡de su poder! Traigo a mi momento presente algunos de los encuentros que he tenido hasta ahora con árboles. Suelo hacerlo a menudo cuando estoy lejos de uno de ellos, pues de este modo, al traer a mi mente imágenes claras de aquéllos amigos vegetales, vuelvo a sentir lo que sentí entones y eso me hace bien, muy bien.
El árbol frutal me alimenta con sus frutos cuando tengo hambre o sed El de Navidad me alegra decorarlo de vivos colores y símbolos El Gran Drago de Canarias me emociona y me admira por su resistencia y vigor centenarios. Los boababs africanos dan al cálido paisaje un toque de frescor Los cipreses de los cementerios me transmiten paz y serenidad Dos cipreses al inicio de un camino o a las puertas de una finca me recuerdan que antaño los plantaban así para indicar a caminantes como yo que en esa casa podían aliviar su sed, hambre o cansancio. Los almendros en flor me limpian el alma y me hacen sonreír cuando los contemplo. El centenario y nutricio olivo me regala sus hojas para hacerme una tisana que bajará mi tensión arterial. Me regala su fruto más preciado para saborearlo y dis-frutarlo, para purificarme y masajearme con su aceite, para llenarme de vida. El roble es portador y dador de fuerza cuando confluyo en él en el abrazo Bajo el árbol los enamorados se prometen amor eterno y su sombra es un refugio contra el ardiente sol. El viejo árbol en medio de la plaza al que han puesto alrededor un banco me invita a sentarme y compartir experiencias con los ancianos que toman el sol aparentemente despreocupados. Las inscripciones de amor en los troncos del árbol me trasladan a la adolescencia y al enamoramiento intenso e inocente. Los bailes alrededor del árbol son una práctica que no debería caer jamás en desuso. Los ritos y las ceremonias en torno al árbol hacen que rescate de mi memoria otros tiempos en los que los aquelarres simplemente eran una celebración de la vida. El árbol del Paraíso, del bien y del mal me pone en contacto con la parte más transgresora de mí, haciéndome consciente de que me como la manzana, no porque tenga hambre sino porque me lo han prohibido. El árbol del ahorcado, un tronco seco en lo alto de una colina de Ribota, me inspira arte y me crea el deseo de hacerle una fotografía. El árbol en maceta, el bonsái, me aporta sensibilidad, delicadeza y plena consciencia del momento presente. El árbol del pan me llena de curiosidad Los eucaliptos en los bosques de Galicia me hacen respirar profundamente La varita mágica de avellano me la regaló una amiga y cuando la miro o la toco me hace creer en la esperanza. El Zodiaco Lunar Céltico me ayuda a descubrir otra cultura y aplicarla a mi proceso de crecimiento personal. El Oso y el Madroño es el símbolo de una ciudad que me abrió sus puertas sin condiciones. Las propiedades del sauce me alivian el dolor de cabeza y disminuyen mi inquietud. ……………………………………………………………………………………………………………………………………………… Ahora es el momento adecuado para crear otra lista cargada de experiencias, con otros árboles que me hagan sentir viva o con esos mismos bajo otras circunstancias. Me doy cuenta de que esos pedacitos formados por letras y frases están hechos de una parte de mí. Soy yo misma. Por eso no me olvido de decirme cuando establezco algún contacto con ellos o con sus frutos: ¡ESTA SOY Y ESTA ES MI EXPERIENCIA! No puedo dejar de pensar en la protagonista del libro, escrito por Susana Tamaro, Escucha mi voz. El texto danza en mi mente una y otra vez como van y vienen las conchas vacías arrastradas una y por las olas que rompen en la orilla. Son muchas las causas por las que los árboles enferman y más aún las que debilitan a los hombres. Cuando en un árbol la enfermedad está muy avanzada resulta difícil salvarlo, se pudren las raíces, se hincha el tronco, el proceso se interrumpe y las hojas, privadas de linfa, caen. Cuando un hombre enferma se piensa de inmediato en un virus o en una bacteria que probablemente está, pero nadie se pregunta de donde viene, por qué se ha insinuado en su interior, por qué precisamente hoy y no hace un mes, en esa persona y no en otra que quizás estaba mucho más expuesta al riesgo de contagio. ¿Por qué con el mismo tratamiento uno se cura y otro sucumbe? Basta con que un rayo roce la corteza de un roble centenario para que se desencadene la destrucción, en esa hendidura se introducen bacterias, hongos y coleópteros que en breve se propagan en detrimento de su vida. Los frutales se vuelven frágiles cuando pierden la verticalidad. Un pino puede crecer incluso si está doblado por el viento pero no un albaricoquero: es la perpendicularidad perfecta con relación al suelo lo que le permite vivir y fructificar. Para destruir a un hombre, para que enferme, ¿qué se necesita?, ¿y para curarlo? ¿Qué significado tiene una enfermedad en el curso de una vida? ¿Condena? ¿Desgracia? ¿O quizás una razón imprevista, un don valioso que nos ofrece el cielo? ¿Acaso no es en la enfermedad cuando se nos entrega una lámpara? YO SOY UN ÁRBOL Vuelvo a mi ruta, a enfrentarme con lo desconocido, con nuevos retos que harán que ponga en juego esa valentía a la que le gusta jugar al escondite. Vuelvo al camino y he sortear múltiples obstáculos imprevistos, algunos tan amargos que me abocarán a caer en las arenas movedizas de mi desesperación. Otros tan inmensos que al contemplaros se asemejarán a…………….... y me paralizarán. Otros tan…………………………………………………………………………………………………………………………………………. Entre impedimento e impedimento me encuentro con personas que me ayudan a crecer porque son nutricias y me emborracho de todo aquello que suponga un aprendizaje. Me fundo en abrazos que no tienen fin con mis seres queridos, me siento amada por mis hijos a los que amo por encima de todo, disfruto de entretenidas charlas con los miembros de mi familia o los amigos, trabajo a gusto…Y, por encima de todo; percibo y siento la vida alrededor, los pensamientos que van y vienen, dispersos unas veces y ordenados otras, las sensaciones de mi cuerpo que tan certeras son con sus mensajes… El viaje me está ayudando a darme cuenta con suma claridad de lo que me rodea y de lo que me hace sentir viva. De todo lo que he visto hasta ahora, el Árbol es sin duda un símbolo poderoso, tanto en lo negativo como en lo positivo. Veo distintos tipos de árboles. Ha llegado a mí con fuerza, como una bofetada sonora, el intenso olor de un árbol herido por un rayo. He escuchado el sonido agudo y frío de un hacha sacrificando a un árbol centenario. He volado con el retoño que el viento ha arrancado de cuajo del suelo. He sentido en mi propio cuerpo la poda indiscriminada de ramas hermosas y he sufrido los dolores en cada muñón cicatrizado... Su mera presencia me invita a acercarme a uno en particular, a tocar suavemente su corteza mientras siento la rugosidad y la aspereza entrecortada, esa que se comunica con las yemas de mis dedos. Por el día, cuando el sol brilla me gusta abrazar su tronco y coger prestada por un ratito parte de su energía renovadora. Y al final, tanto en lo oscuro como en la luz, le doy las gracias y me las doy a mí misma por haber estado un poquico conmigo y con el mundo. Puedo ir un poco más allá. Me siento integrada con la Naturaleza, sé lo que me hace sentir. ¿Quiere decirme algo más el Árbol? Sí, si yo quiero saber algo más acerca de mi funcionamiento interno, de qué pasa o cómo me siento o de qué me doy cuanta cuando interactúo con los demás…Me gusta identificarme con ellos, me encanta, literalmente, convertirme en ese árbol, sea cual sea y vivir durante un tiempo su vida, sus experiencias y las mías siendo ese árbol. Alternar con Susana Tamaro en Escucha mi voz no sólo me complace y me alienta sino que siento muy cerca su espíritu entremezclado con el mío. Sus imágenes me trasladan a momentos vividos intensamente, identificándome plenamente con esa zona tan poderosa que representa el Árbol. “¿Qué planta sería Ilaria?”, le pregunté. “Seguramente una planta lacustre”, y me siguió diciendo: “Sus raíces fluctuantes no le permitieron elevarse sobre un tallo ni vivir mucho tiempo, pero como sucede con esa especie, generó una bellísima flor”. “¿Y mi padre?” Por lo que le había contado, el tío Gionata lo comparaba a una de esas plantas que se ven rodar por el desierto, más que arbustos parecen coronas de espinas: el viento las empuja y ellas danzan en la arena encaramándose sobre las dunas, para después caer, sin detenerse nunca; sin raíces y sin la posibilidad de echarlas no pueden ni siquiera ofrecer alimento a las abejas y su destino es el de una eterna y solitaria carrera hacia la nada. En cambio yo, de niña, deseaba crecer con la fuerza estable de un roble o la fragancia de un tilo, pero más tarde cambié de opinión: me inquietaba la reclusión de los tilos en las calles y en los jardines, tanto cuanto me entristecía el destino solitario de los robles, por eso, ahora, quería ser un sauce, crecer con mi gran fronda al lado de un río, hundir mis raíces en el agua, escuchar el ruido de la corriente, ofrecerle –entre las ramas- hospitalidad al ruiseñor y al tordo de agua y contemplar el martín pescador aparecer y desaparecer entre sus olas como un pequeño arco iris. “Y tú?”, le pregunté después, “¿qué árbol te gustaría ser?”

LO NUEVO, EL PROCESO DE CAMBIO.

PERCEPCIONES Salgo por la puerta del edificio de la biblioteca y lo primero con lo que se topa mi mirada son dos prunos. El sol brilla y corre un ligero viento que mueve de un lado para otro sus ramas. El brillo de las hojas, la textura, la frondosidad de su copa y sobre todo el color que proyectan me hacen sentir emociones que se dibujan en la sonrisa de mi rostro. Quisiera hacer mío ese árbol, quisiera comérmelo, quisiera ser un pruno y poseer ese color sin nombre… Veo las hojas recién nacidas que se me muestran tiernas y ese color tan intenso me hace experimentar distintas emociones que se mezclan como una pócima mágica en el interior de mi estómago, llenándolo de un bailoteo donde anteriormente sólo había vacío. Me viene a la mente, observándolas, algo curioso relacionado con la Psicoterapia. Las hojas del pruno mueren cada otoño y el árbol se queda pelado y vacío, aparentemente, cuando llega el invierno. Al llegar la primavera crecen nuevas hojas en él; más vigorosas, más brillantes, con más color que sus antecesoras. Ha merecido la pena desprenderse de aquéllas y permanecer unos meses al desnudo porque el resultado es una nueva vida, es la autenticidad de ser un nuevo pruno con el mismo tronco y las mismas ramas. Algunas veces me muestro reacia al cambio y temo desprenderme de mis esquemas, de mis automanipulaciones, de sus “toxicidades”…Temo dejar caer mis viejas hojas imaginando que si lo hago voy a permanecer siempre vacía y pelada como el pruno. No imagino que desprendiéndome de lo que me aprisiona; voy a poder experimentar, vivenciar, comprender, observar, aprender…nuevas formas de vida y de conocimiento. No imagino que vaya a surgir en mí la capacidad de vivir plenamente, la armonía interior, la Unión con el Mundo y el Todo… Todo cambio, todo “darse cuenta”, toda consciencia de lo que soy supone un gran esfuerzo y también un riego. No es muy fácil aceptar ciertas partes que forman parte de mí; sobre todo esas que menos me agradan, que odio, que ni siquiera sé que están ahí o simplemente las que niego o evito. Si soy capaz de darme cuenta de ellas, de reconocerlas y de saludarlas, podré decidir qué hacer con ellas. Tal vez llegue a realizar lo que viene haciendo el Pruno a lo largo de toda su existencia pasada, presente o futura: desprenderme de las hojas viejas para dejar que surjan las nuevas, mucho más hermosas y “perfectas” que las anteriores. Puedo hacer cómo Perls, tirar al cubo de la basura todo aquello que ya no me sirve, que me ata, me hace daño y me perjudica… ¡Puedo hacer tantas cosas!
LO NUEVO (Ramón Gómez de la Serna) “Lo nuevo no es más que lo nuevo. Lo nuevo tiene que sorprender hasta el renovador. Ya que se achica el mundo por la telecomunicación, lo tenemos que ensanchar por la invención. El papel de la invención es cada día más importante. Debemos tener al oído los auriculares que nos ligan con todo el presente para no repetir ninguna de sus notas cotidianas. El oído puede estar unido al presente mientras las notas que se toman van al porvenir para formar un tiempo más profundo. Lo viejo ha podido quedar, pero no se debe hacer nada nuevo con hipo viejo. Contra esto es contra lo que reaccionamos. Cada día debe dedicarse al uso y consignación de su novedad. No se debe perder un día con su matiz especial. Se suprimen horizontes en la vida si la amplitud que da el pasado reciente adosado al pasado antiguo no amplifica el infinito de cada existencia cuyo más profundo término está en el pasado, pero añadiendo el porvenir nuevo da cada día que pasa. La invención debe ser incesante. Se adeudará a los demás esa invención que no se realizó. Perder tiempo es perder invención. Es un robo que se hace a los que necesitan moverse en tiempos cada vez más amplios. Repetir un concepto, una manera, una composición de arte es redundar en la redundancia que acorta la vida, que la suprime la diversidad de espectáculos que es su única eternidad. El vicio de empequeñecimiento lo da el no entregarse de lleno a la renovación, a labrar cada año con caracteres de siglo. La magia de la vida, el gran engaño de la muerte, la caja de múltiple fondo con la que fantasmagorizan los mares de espacio en que nada el hombre, está en el arte siempre renovado, renovado por más que lloren los apegados a lo antiguo, lo antiguo que es monstruoso únicamente en la repetición. Los que ofendieron a lo nuevo serán eternamente escarnecidos, y todo el porvenir cuidará de desagraviar a lo nuevo tanto como de agraviarles a ellos. Si lo nuevo se vuelve contra lo antiguo es porque lo antiguo repudia lo nuevo, pues de otro modo lo nuevo es tan comprensivo que admitiría lo antiguo en su tiempo y más si lo antiguo supuso renovación en su época, cualidad que es lo únicamente lo legitima en el pasado. El deber de lo nuevo es el principal deber de todo artista creador. Lo nuevo no es sólo lo diferente a lo anterior, sino lo que se asienta de modo especial sobre tierra fértil y asume la verdad despejada de la vida, teniendo condiciones asimilables en los pulmones nuevos. (Pero basta de esto, que ya huele la tarima del estrado de la cátedra, ese armario ropero en el que se mete el profesor con los alumnos para explicarles enrarecimiento) Pero para remachar esa idea nada como repetir “lo nuevo” tantas veces como los Bancos repiten su nombre en los cheques. Lo nuevo es el huevo que la naturaleza pone en un rincón del día de cada día que pasa. Hay que saber dar con él. Hay que buscar su nido en los árboles y recorrer los corrales de la imaginación, llenos de luz de patio de cementerio aún sin estrenar, esos patios de repuesto para unos muertos que acaban de nacer. No se les entrega el día como se nos entrega a nosotros. A nosotros como una virginidad, con los sabores siempre inéditos que hay en toda virginidad. Aventurémonos cada vez más en lo nuevo, pero no en lo que se coincide de lo nuevo, que es lo nuevo ya refundido en lo viejo, sino cada uno en lo nuevo especial y que en la exploración de la lectura encontraremos después un nuevo aspecto de la vida que dilate el terráqueo.” La lectura comprensiva y reflexiva del texto de Gómez de la Serna me pone en contacto con la gestalt, con las experiencias en el aquí y ahora y con una serie de cualidades que he de hacer crecer dentro de mí como la capacidad de sorprenderse, un espíritu curioso, la creatividad, la imaginación, las fantasías positivas que inducen a la acción, la capacidad para arriesgarse y para probar nuevas experiencias…que ampliarán mi campo de experiencia y me ayudarán en este largo y costoso proceso que supone el crecimiento personal, la integración. La autorrealización o la iluminación…No importa las palabras, técnicas o no, q1ue se utilicen para expresar mi vivenciar, la realidad me guste o no me lleva a un lugar en el que todos los Caminantes confluimos… Ensancharnos por la invención me sugiere que he de ampliar mi campo de “acción”, de crecimiento individual y todo lo que ello conlleva. Las fantasías e imágenes positivas que son, momento a momento, nuevas y personales…., me ayudan a cargarme de nueva energía, me impulsan para llevar a la práctica mis proyectos, me abren las pertas para conocerme más a mí misma,…, me modelan para ser nueva en el día a día y avanzar en mi proceso de maduración…Todas estas imágenes son utilísimas para resolver cualquier anomalía del cuerpo, de la mente o del espíritu y estoy convencida de que son el alimento de nuestro cerebro. Si ensancho la mente con la invención, ensancho mi vida y dispongo de una mente abierta, despierta, curiosa y tolerante… No repetir ninguna de las notas cotidianas: Cada día, aunque repitamos una y otra vez idéntico ritual de la rutina, no es semejante de un momento a otro. Nuestros sentidos nos ofrecen una amplia gama de sensaciones que, no sólo cada día, sino cada instante de ese día pueden resultar novedosos y llegar a sorprendernos gratamente…las notas van al porvenir…y con ellas aprendo de mi experiencia. La exclusividad no la tiene el aprender porque junto a éste caminan juntos el aprehender y el captar, llenándome para poder sentirme a gusto conmigo misma y poder ofrecer a los demás…No se puede hacer nada nuevo con hipo viejo porque los prejuicios, la cerrajón de mente, el aferrarse a lo de siempre, el no poder cambiar, el no darse posibilidades de nuevos descubrimientos achica mi mente y mi espíritu y crea en mi persona insatisfacciones que pueden desembocar en trastornos psicológicos y físicos. Esa de más vale malo conocido que bueno por conocer está íntimamente ligado con una actitud que inhibe la acción, que frena y no permite arriesgarse, con fortaleza y valentía, a esa persona que también soy yo y que suele regirse por el miedo y por la represión. En cuanto a las experiencias, el pasado lejano, el pasado reciente, el presente y el porvenir bailan en estos tiempos…. Las experiencias del pasado me ayudan a vivir intensamente mi presente para que el futuro, cuando llegue, se convierta en presente y se me ofrezca rico en vivencias de todo tipo, esas experiencias cargadas de emoción que me ayudarán a alcanzar la integración y la salud integral. Aprender del pasado para que, día a día, siga las huellas de mi proceso de maduración, reconociendo errores y subsanándolos, superando situaciones inconclusas, y fijándome desde el presente en lo que ya pasó. Recordar, si es necesario y útil el pasado, para retrotraerme en el AQUÍ Y AHORA nuevas energías, emociones, sentimientos y planes de acción…

viernes, 22 de enero de 2010

EL TACTO

Busca, palpa, toca, encuentra
Tocar, sentir, transmitir, recibir, rozar, apretar, reir...¡Disfrutar!
Abraza, besa, acaricia, masajea...Permite que te abracen, te besen, te masajeen, te hagan cosquillas...
Y para terminar, unas cuantas imágenes que pueden darte ideas para tocar, palpar, descubrir por medio del tacto y, sobre todo y ante todo, disfrutar y sentirte bien contigo mismo (¡y con los demás!)
Entra en contacto con el agua. Permite que todo tu cuerpo se beneficie, que cada célula recuerde su origen. Prueba distintos movimientos con tu cuerpo, chapotea, bucea, nada, salta, lánzate desde fuera, déjate llevar, mira al cielo mientras haces "el muerto", cierra y abre los ojos...
Cierra los ojos y toca la piedra, pálpala, siente el frío y el calor, la dureza, los entrantes y salientes, la rugosidad, el peso...Descubre de qué te das cuenta cuando la pasas por tu mejilla, cuando la hueles o la chupas (si te atreves) Una piedra es una piedra es una piedra...
Descubre la textura de la corteza del árbol...

El Delfín

BORRACHERA DE SENTIDOS

BORRACHERA DE SENTIDOS
El gusto el gusto el gusto el gusto el gusto el gusto el gusto
Con los sentidos percibo en el aquí y ahora el mundo que me rodea. En esos momentos, cuando soy muy consciente me sonrío al darme cuenta, al disfrutar de esa magia que me hace partícipe del universo desde lo más sencillo. No sólo percibo como mecanismo de supervivencia y, por lo tanto de defensa. Siento placer todos los días del año. Siento un goce tan intenso que sólo la experiencia misma puede llegar a describirlo. Y en lo pequeño muerdo con pausa una jugosa cereza en un día de verano. Escucho el sonido de la pulpa al romperse y en la escucha ya siento su sabor, un sabor dulzón con una pizca de acidez que me invita a masticar despacio y a pensar en el siguiente bocado que será la cereza entera. La llevo con la lengua de un lado a otro de la boca y los sabores se diluyen en la saliva que no deja de fluir. Quiero más placer, quiero que los aromas rompan los sabores dispersos por la boca y se integren en uno solo, fresco y caliente, intenso y puro. No hay nada que iguale esas sensaciones, esa explosión de emociones que acaban, sin lugar a dudas, en una verdadera pasión. Y para sentirlo de nuevo desde la imaginación inmediata, nadie mejor que Isabel Allende en su libro Afrodita, capaz de describir de manera muy gráfica lo que quiero decir. Ahí va un pedacito de sencillez y placer al mismo tiempo que se me ha brindado al abrir el libro al azar: Mientras ella trabajaba, en otro extremo de la cocina se producía el sencillo milagro cotidiano de la harina y la poesía, el contenido de los moldes cobraba vida y un proceso lento y sensual se desarrollaba bajo esas blancas servilletas que, como sábanas discretas, cubrían la desnudez de las hogazas. La masa cruda se hinchaba en suspiros secretos, se movía suavemente, palpitaba como cuerpo de mujer en la entrega del amor. El olor ácido de la masa en fermento se mezclaba con el aliento intenso y vigoroso de los panes recién horneados. Y yo, sentada sobre un banquillo de penitente, en un rincón oscuro de esa vasta habitación de piedra, inmersa en el calor y la fragancia de aquel misterioso proceso, lloraba sin saber por qué... Me doy cuenta de que cuando voy a comer algo y a degustarlo intervienen otros sentidos que se acoplan al “primero”. Las cerezas la capto con la vista y el tamaño, el color y su forma atraen mi atención y crean una necesidad. Cuando las coloco en un bol y las paso bajo el chorro de agua fresca que sale del gripo las muevo y al moverlas siento su consistencia y su dureza, su frescor y su suavidad. El agua permite que el aroma se desprenda y vuele por delante de mi nariz, incrementando aún más esa necesidad de comer la fruta que al llegar a este punto ya se ha transformado en deseo. Por todo esto, cuando llega el verano y puedo darme el gusto de degustar un buen puñado de cerezas no puedo por menos que cerrar los ojos al comerlas y dejarme llevar por esas sensaciones, que pedacito a pedacito llegarán a tornarse en emociones. EL TACTO el tacto el tacto el tacto el tacto el tacto el tacto el tacto el tacto Mi experiencia con este tipo de sensualidad se limita a un par de guantes. Una vez, hace muchos años, tuve que comprar guantes en un otoño frío de Venecia. Entré a un sucucho estrecho como un closet, donde se exhibían, en un delicado escaparate de cristal, guantes de la más fina colección. El dependiente –o tal vez el dueño de la tienda- era un hombrecillo relamido, con un bigote de mago y traje oscuro con chaleco. Tomó mis manos en las suyas como si sostuviera una paloma herida, con tan amoroso cuidado que sentí un corrientazo por todas mis fibras y los vellos se me erizaron. Una oleada de perfume dulzón me dio en las narices cuando se inclinó sobre mis manos. Creí que iba a besarlas y tuve un instante de pánico, pero se limitó a mirarlas de cerca, un rato largo, como quien estudia un diamante. Luego las volteó de modo que mis dorsos descansaban en sus palmas, secas y muy calientes, como panes recién horneados. Su índice recorrió, con ligereza y lentitud insoportables las líneas de mi destino, palparon las yemas de mis dedos, trazaron un círculo de fuego en torno a mis muñecas. La sangre se me agolpó en las sienes y él se dio cuenta al instante, porque pudo sentirla palpitando en las venas de mi pulso. Levantó los ojos y me miró sin sonreír. Los dos sabíamos; creo que dejamos de respirar por un tiempo eterno, hasta que yo no pude soportarlo más y desvié la cara, abochornada. Murmuró algo en italiano, que a mis oídos sonó como una declaración de amor, pero pudo haber sido el precio de los guantes. Por fin, reacio, me soltó para buscar en una gaveta un par de guantes de gamuza color sepia, tan suaves como la panza de una ardilla. Y entonces, con deliberada parsimonia comenzó a ponérmelos, dedo a dedo, mirándome a los ojos, deteniéndose en cada articulación, jadeando, con los labios húmedos. Yo tenía veintitrés años y ese caballero debe haber contado con unos sesenta, pero nuestras edades se borraron y ambos entramos en el limbo eterno de los amantes ilusorios. Han pasado treinta años y todavía recuerdo con precisión absoluta lo que viví en aquellos minutos. No he olvidado ni el tono exacto de los guantes, ni el aroma floral de su perfume, ni la suavidad perversa de sus manos acariciando las mías, ni menos, por supuesto, mi terrible excitación. Desde entonces miro mis manos con simpatía, porque las veo con los ojos de ese hombre. Supongo que eso es Tantra. Investigar un objeto sin mirarlo Acomodados como estamos habitualmente a la visión de lo que nos rodea sin apenas dejar caer nuestra mirada en aquello que está próximo a nosotros, no sería de extrañar que la rutina se instalara en nuestras vidas creándonos un gran vacío o colmándonos de insatisfacciones. Acomodados como estamos a la percepción superficial de lo que tenemos cerca, no nos extrañamos cuando descubrimos de qué se trata porque lo primero que deseamos saber es, desde el conocimiento, el nombre de lo que se nos muestra. Indagar para descubrir algo que desconozco y hacerlo usando los sentidos, excepto el de la vista, me acercará al objeto desde otro prisma que reflejará proyectando hacia fuera otros colores, otros sabores, otros aromas, otras sensaciones táctiles y otros sonidos. Cuando me pongo a explorar algo nuevo para mí por el simple hecho de no verlo, siento que mis párpados pesan incitando a mis ojos a cerrarse y es entonces cuando imagino que soy como un bebé con ansias de descubrirlo todo o como uno de nuestros antepasados que con infinito amor iba conociendo los más ínfimos detalles de cada elemento, de cada sustancia, de cada planta o de cada mineral…La novedad, la frescura de los primeros encuentros, el desaprender lo aprendido haciendo un espacio en mi pensamiento para poder percibir sin analizar, sin interpretar, sin racionalizar despertarán mi consciencia para ayudarme en el camino de la integración y del crecimiento personal. Seguro que en tu casa, en los cajones donde guardas cosas de las que ni te acuerdas, en la calle o en la Naturaleza, encuentras algún objeto con el que poder poner en práctica la siguiente experiencia: De todos los enseres que tengas a tu disposición, elige uno  Busca un lugar tranquilo en el que no haya ruidos y asegúrate de descolgar el teléfono o apagarlo.  Te acomodas, sentado o tumbado, como prefieras y cierras los ojos  Durante unos segundos lo explorarás con los sentidos, con todos excepto el de la vista.  Averiguarás tanto como te sea posible acerca de ese objeto  Puedes tocarlo, olerlo, gustarlo, oírlo…  Fíjate en cualquier imagen, fantasía o pensamiento que pase por tu mente y no intentes cambiarlos…Tal vez lo primero que pase por tu cabeza es que quieras saber de ese objeto por medio del intelecto, de la razón…  Aunque esto ocurra sigue descubriendo el objeto por medio de tus sentidos y date cuenta de lo que te ofrece y de cómo te sientes… John Stevens nos recuerda que empleamos tanto nuestros ojos que tendemos a ignorar nuestros otros sentidos y nos olvidamos de cómo pueden ser usados. Con frecuencia empleamos la visión no sólo para ver sino para descartar. El Delfín Cojo de la estantería un objeto que no toco ni percibo intensamente desde hace mucho tiempo, pues me limito a limpiarle el polvo o cambiarlo de lugar. Lo primero que hago es palparlo y siento el frescor del cristal que poco a poco se va calentando. Al pasar mis manos sobre la superficie del delfín, me doy cuenta del ruido que hace; sobre todo el morro y la cola y escucho atentamente el sonido que desprende al chocar con mis anillos. Cierro los ojos y me dejo llevar por la musiquilla. A mi mente acuden imágenes que están relacionadas con ese tintineo y veo una iglesia y en su interior a un monaguillo que toca la campanilla durante la Eucaristía. Sigo creando sonidos, esta vez con la base del delfín en contacto con las sortijas y capto la imagen de una mano que repliega un plato de sopa con una cuchara. Me sonrío y acaricio mis mejillas con los dorsos penetrando en mi piel el frescor ligero que voy transmitiendo a toda mi cara. Siento que me voy relajando y; sin embargo, deseo seguir descubriendo otras sensaciones. Con los extremos redondeados de lo que imagino que es la cola, doy golpecitos sobre la frente y siento el golpetear bajo la piel. Desciendo por la nariz y fricciono en un movimiento de abajo arriba y de arriba abajo que me produce un ligero cosquilleo cuando llego a la mitad y se convierte en un hormigueo intenso y penetrante cuando presiono y hago círculos en el centro de la frente, en ese punto en el que está localizado el chacra del Tercer Ojo. En ese momento cualquier visualización que llevara a cabo, no sólo resultaría ser creativa sino que además sería productiva para encajar otra pequeña pieza en el puzzle de la integración. Cuando abro los ojos observo detenidamente el delfín y recuerdo perfectamente a la persona que me lo regaló y de alguna manera, le hago llegar las sensaciones que me ha transmitido su delfín. Y cargada de esa energía positiva me dejo llevar y escribo:
Ahora te recuerdo sonriente Dispuesta a crecer y a disfrutar Erguida como un árbol complaciente Luciendo sus ramas al azar y Amando la Vida por demás

jueves, 21 de enero de 2010

¿Qué es la Gestalt?

La Gestalt es un tipo de terapia que fue creado por F. S. Perls desde la vertiente humanista. Es un tipo de terapia existencial y experiencial que se centra en el AQUÍ Y AHORA, en el DARSE CUENTA y en SER CONSCIENTE de lo que me ocurre.
existen TRES ZONAS DEL DARSE CUENTA:
  • Zona interna: Soy consciente en el aquí y ahora de todo aquéllo que siento en mi piel o bajo ella. Me doy cuenta de las senciones corporales que tengo ahora (dolor, tensión, excitación, hormigueo, calor o frío, etc.) Las sensaciones físicas me dicen qué me pasa y cómo me siento. De las sensaciones corparales infiero una emoción o sentimiento: alegría, tristeza, rabia, asco, sorpresa, miedo...que me acercan a mi estado de ánimo de ese preciso instante en el que soy consciente.
  • Zona intermedia: Soy consciente en el aquí y ahora de cualquier idea, pensamiento, fantasía o imagen que aparece en mi mente. Perls llamaba a esta zona "el cubo de la basura" porque muchas veces es el funcionamiento de esta parte de nosotros mismos el que nos hace sentirnos angustiados, deprimidos, ansiosos...o enfermos en general. Los pensamientos relacionados con las expectativas de futuro o con situaciones ancladas del pasado, nos impiden disfrutar del momento presente. Anticipamos desgracias antes de que ocurran, planeamos expectativas de futuro que no son fáciles de alcanzar porque no nos ponemos en marcha para lograrlas, nos agobiamos con situaciones pasadas que ya tendrían que estar resueltas...Esta zona intermedia es de vital importancia porque por medio de ella somos conscientes de..., nos damos cuenta...planeamos acciones inmediatas que nos impulsan a la acción, recordamos situaciones agradables o positivas de las que aprendemos...
  • Zona externa: Soy consciente aquí ahora de todo aquéllo que me rodea. Soy consciente a través de mis sentidos. Así, soy consciente de lo que veo, contemplo, admiro...y no sólo miro de pasada. Soy consciente de lo que escucho, no sólo de lo que oigo. Escuchar supone un acto de atención, de dejar a un lado los pensamientos propios y escuchar a nuestro interlocutor supone también que me doy cuenta de su tono de voz, de las inflexiones, de los gestos, expresiones faciales, movimientos y posturas, etc. También soy consciente de lo que huelo porque es importante, no sólo para sobrevivir sino también para disfrutar y llenarme de los aromas, perfumes y fragancias que tengo a mi disposicición. Inhalar el aroma también es una forma de terapia porque me puedo relajar, soñar, sentirme más activa, alegre, atenta, afectuosa, cálida, etc. Soy consciente además de lo que saboreo y degusto. No me limito a ingerir rápidamente la comida sino que la percibo en todo lo que es y la saboreo muy despacio, sintiendo los diferentes sabores, texturas...Por último, soy consciente de lo que toco, lo que palpo y lo que esto me hace sentir (descubro, tengo sensaciones, acuden imágenes a mi mente, etc.)

domingo, 10 de enero de 2010

ME GUSTA… A menudo las quejas invaden mi mundo y al exponerlas verbalmente salpican a los otros; quienes aguantan mi chaparrón, no me hacen ni caso, me responden de forma hostil o, en el mejor de los casos, me escuchan y me aconsejan. Una buena forma de dejar a un lado esas quejas constantes o repetitivas consiste en ir dándome cuenta de todo aquello que me gusta y que, con el paso del tiempo, he ido almacenando en mi rutina diaria. Cualquier cosa por pequeña que sea tiene su importancia y la plena consciencia de cada una de ellas me acercará a lo más valioso de mí misma y el pesimismo que un día encontró su morada en mi interior irá dando paso al optimismo regenerador que ocupará su sitio. Cuando escribo, no sólo proyecto fuera un aspecto de mí, sino que además asimilo todo aquello que voy trabajando con mayor facilidad. Y lo escrito ahí permanece para retomarlo algún día y percibir de forma honesta lo que he ido avanzando, aunque de ese avance apenas me haya dado cuenta. o Me gusta el aroma que desprende el incienso o Me gustan los huevos rellenos de gambas o Me gusta modelar la arcilla o Me gusta tomar notas cuando leo libros o revistas o Me gusta leer o Me gustan los alimentos que nos da la tierra o Me gustan los zumos y las infusiones o Me gusta curarme lo antes posible cuando caigo enfermo o Me gusta participar activamente en mi propia sanación o Me gustan los cantos gregorianos o Me gusta sentirme Una con la Naturaleza o Me gusta relajarme y visualizar o Me gusta dibujar y pintar o Me gusta salir con los amigos o Me gusta viajar o Me gustan las excursiones al campo o Me gusta la cerveza o Me gusta nadar, sobre todo en el mar o Me gusta cocinar o Me gustan los baños muy calientes, con mucha espuma o Me gusta oler las rosas o Me gusta que nieve o …………………………………………………………………………………………………………………………………………. La lista puede ser interminable y cada día puedo elaborarla tan grande como quiera. Seguro que me sorprenderé de la gran cantidad de cosas que me gustan y me daré cuenta de lo que pongo en práctica y lo que no, lo que actualizo a menudo, lo que hago de vez en cuando… Con cada una de las que cosas que me gustan, cuando las llevo a cabo; me distraigo, disfruto, me hacen sonreír, me llenan de energía positiva, me liberan de tensiones, me activan el cuerpo y la mente, me serenan, me sorprenden, me alimentan o me calman, me calientan… ¿EN QUÉ CREO? Las creencias son vitales para Vivir o para seguir Vivo. Si estas palabras las escribo con mayúsculas es para resaltar la importancia de lo que siento sobre la Vida. Una Vida que nos pone obstáculos en el camino y nos pone a prueba en cada recodo, al volver la esquina y cuando menos lo esperamos. Una Vida que espera que encontremos soluciones para vencer o sortear los impedimentos sin evadirlos o huir de ellos. Una Vida que nos ofrece la posibilidad de seguir avanzando en ese largo proceso que es la superación personal, el crecimiento interior, la integración o el equilibrio. Una Vida que nos permite errar y aprender, que nos envía males nada fáciles de superar y con los que nos engrandecemos o fortalecemos cuando los dejamos atrás. Una Vida en definitiva que, aunque nos quita continuamente nos está dando. Creer el algo o en alguien de revitaliza, me hace plantearme metas y ponerme en marcha para lograrlas, me ofrece ilusión y entusiasmo, me hace sentirme más seguro, me ayuda a perder mis miedos y a enfrentarme con mis demonios o fantasmas, me enriquece como persona y me eleva el nivel de autoestima…………………. Y en este momento, aquí y ahora, empiezo a buscar en mi memoria y a reflexionar sobre mis creencias. o Creo en la labor de hombres como Jesucristo, Buda, Gandhi y otras muchas personas como ellos. o Creo en Dios, en el Tao, en la Energía Universal… o Creo en el gran poder o capacidad de nuestra mente o Creo en la inmortalidad del alma, en que la energía no se destruye sino que se transforma. o Creo en los Ángeles, sobre todo en mi Ángel de la Guarda o Creo en las hadas, en los duendes, en los gnomos, en los elfos…En los Espíritus de la Naturaleza. o Creo en la Magia que todos y todo llevamos dentro o Creo que los ritos tienen una fuerza especial o Creo en lo que no se puede ver a simple vista o Creo en el Médico Interno que a todos nos acompaña o Creo en que cada día vamos tejiendo nuestro propio destino o Creo en las Almas Gemelas o Espíritus Afines o Creo en la Media Naranja o Creo en la lealtad y en el Amor o …………………………………………………………………………………………………………………………………………
Es obvio…Imagino… Un signo de madurez y de armonía que te separa de ser o de comportarte de forma neurótica, está íntimamente conexionado con el ser consciente de lo obvio, de lo que está ahí, de lo que percibo sin subjetividad alguna. Me doy cuenta de lo obvio que hay en mí, me doy cuenta de la realidad de los demás, mi campo de percepción se abre hacia fuera…Comenzar a darme cuenta de lo real puede convertirse en una experiencia sencilla, directa y rica en vivencias. Comenzar con la frase es obvio que…es un primer paso para averiguar en qué nivel de consciencia me encuentro, cuánto me acerco o me alejo de la realidad; tanto de la mía como de la de otros. Procuro ser lo más honesta posible conmigo misma, pues de ello dependerá que el ejercicio que sugiero a continuación sea válido para mi y suponga un buen aprendizaje. Cojo un cuaderno o una hoja de papel, reflexiono sobre “lo obvio” que surge en mi en este momento y escribo una lista con todo ello, comenzando cada frase con “es obvio que…” No hago trampas y, si las hago, soy consciente de mi autoengaño. Los ejemplos que te pongo los leo después de haber completado la lista. Es obvio que… Estoy escribiendo sobre el techado Cojo el cigarrillo y le doy una calada Siento el movimiento de mi pecho al respirar Noto las gafas sobre mi nariz Escucho el sonido que desprende la columna del ordenador Carraspeo La página sobre la que escribo es blanca Aprieto ligeramente los dientes Bebo un sorbo de café No toco el suelo con las plantas de los pies, sólo con los dedos El día está nublado Siento picor en el lateral del pie izquierdo Estoy sola en el estudio Tengo los labios resecos La lista puedo elaborarla tan larga como quiera. Voy y vengo de un campo a otro de percepción. Escucho, huelo, saboreo, toco, veo, siento… Una vez terminada esta lista, accedo exclusivamente a mi imaginación, creando entonces una lista en la que voy a ir describiendo todo aquello que estoy imaginando, fantaseando, pensando o reflexionando…Cada frase la empezaré con las palabras “imagino que…” Imagino que… Claudia habrá llegado a tiempo de buscar a su hermana Mañana podré terminar un informe pendiente En cuanto me canse de escribir descansaré Mañana hará frío Recibiré cartas esta semana La escritura de este libro me ayuda a crecer Voy aprendiendo por medio de mis experiencias Me cuesta imaginar Este apartado me ayuda a saber que cualquier pensamiento o imagen que pase por mi mente forma parte de la fantasía, de lo que aún no se ha hecho realidad, de lo que no obvio… La tercera fase de este ejercicio consiste en revisar en la primera lista sobre lo obvio y añadir otra pequeña frase que tenga que ver con lo imaginado. De algo obvio se puede concluir o sacar una conclusión, una inferencia…Cualquier dato que percibo de mi realidad, de los que me rodean, del medio ambiente en el que me desenvuelvo; me ayudan a inferir una realidad que está ahí. Tal vez pienses que entonces se trata de una intuición. No estarás desacertado porque la intuición surge de un cúmulo de datos objetivos, de un sin fin de informaciones obvias que el cerebro va archivando en los cajones de la memoria. ¡Y son tantos! Es obvio…imagino… Es obvio que estoy escribiendo sobre el teclado e imagino que no me confundiré al pulsar las teclas. Es obvio que cojo el cigarrillo y le doy una calada e imagino que tendría que fumar menos. ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………… Es obvio que siento el movimiento de mi pecho al respirar e imagino que me relaja. Es obvio que aprieto ligeramente los dientes e imagino que es una señal de concentración. ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………… Habitualmente, ya sea en soledad o en contacto con otras personas, damos por obvio aquello que no lo es. Situaciones de este tipo crean malentendidos que impiden nuestro crecimiento, que nos hacen desconfiar de los demás; incluso hasta el extremo de alejarnos de ellos, de no tener ningún tipo de contacto en el futuro o, en el peor de los casos, de mantenernos cerca manteniendo un vínculo en el que los múltiples nudos que nos unen al otro están hechos de ocultamiento, hasta el punto de convertir la relación en un engaño o en una gran mentira que nos hace terriblemente infelices.

viernes, 8 de enero de 2010

Siempre me ha gustado leer y escribir, de mi puño y letra, y sigo haciéndolo diariamente aunque sólo escriba unas páginas. El ordenador me ha facilitado mucho la vida en numerosos momentos, como ahora, por eso lo he elegido como una herramienta para plasmar mis ideas, conocimientos, experiencias, creencias, sentimientos o emociones...Por eso y otras muchas cosas, imagino que en este preciso instante estoy engendrando la semilla de lo que posteriormente se convertirá en un embarazo muy deseado y en un parto "de una horica" que me producirá más satisfacciones que sufrimientos. Deseo fervientemente volver a empezar desde el principio, mi principio de este instante y caminar pasito a pasito sobre las sabias enseñanzas de mi querida y nunca olvidad Gestalt. Esta disciplina requiere por parte de quien la practique HONESTIDAD. Resulta fácil introducirse en laberintos sin salida, llevarse el gato al agua o dejarse seducir por los juegos de los demás o por los propios. Las mentiras descaradas, las mentiras piadosas, los engaños premeditados, las fabulaciones, las omisiones y un sin fin de conductas de este tipo no son sino autoengaños que nos alejan de la verdad, de esa única verdad que nos permite ser totalmente libres. Si funcionamos desde la sinceridad, aun a riesgo de conseguir enfadar a los que nos rodean o hacerles daño sin querer, conseguiremos ser nosotros mismos, con esa autenticidad que brota de la ingenuidad infantil y que es reforzada por ese adulto que todos, por gracia i por desgracia, llevamos dentro. Al escribir estas palabras me doy cuenta de que lo primero que acude a mi mente es el recuerdo de oír decir-me: ¿Cómo voy a decir todo lo que pienso o siento?, voy a hacer daño a los demás, las mentiras piadosas están permitidas, así evitamos disgustos o sufrimientos innecesarios. ¿Si tengo ganas de darle a alguien una torta se la doy? La Gestalt en ocasiones, sobre todo al principio de practicarla, resulta dura. Los comienzos y su filosofía de vida nos pueden escandalizar y aterrar. Es muy probable que nos sintamos incapaces de hacer o decir una cosa así porque no nos atrevemos, en definitiva, a ser como realmente somos. ¿Por qué? Las explicaciones serían numerosas y posiblemente cada persona, cada orientación psicológica, cada religión, cada filosofía, cada parte de la ciencia o cada sector profesional nos responderían de distinta forma. Por eso la Gestalt es rica, porque cada cual de acuerdo con sus experiencias o vivencias responde y lo hace en el preciso instante en el que esto ocurre, del modo más "correcto" y único posible. No significa, como ya iremos viendo más adelante, que tengamos que llegar a los extremos, sobre todo a los relacionados íntimamente con la agresividad o la violencia. Esta se puede canalizar de muy diversas formas y cada cual elegirá la que más le convenga y la que mayor efecto tenga, según el momento en el que nos encontremos, el lugar y la situación. Cuando estamos estresados, en un estado emocional alterado, o nos dejamos dominar por el temor o la ira, nuestros órganos se obstruyen y nuestros niveles de actuación disminuyen. Se consume gran cantidad de energía, nos volvemos pesados, faltos de reflejos, cansados y sin alegría...Tratamos de esforzarnos en aprender algo, pero nos cuesta mucho esfuerzo y trabajo integrarlo en nuestro mundo. Hoy empiezo esta andadura en el punto donde la dejé y de esto hace ya unos cuantos años. Comenzar de cero no puedo; sencillamente porque nada se ha detenido, porque todo lo que me rodea y yo misma seguimos nuestro curso, porque son muchas las experiencias que se acomodan en el corazón, muchas las vivencias que cuelgan de mi alma y muchos los sucesos archivados en mi mente. Por eso no inicio este paseo desde ceso sino que prosigo la marcha donde la dejé, no del todo, y donde, por circunstancias de la vida y de mí misma me detuve a vivir otro tramo del camino. En este momento me encuentro algo más desprotegida porque no resulta fácil vivir gestálticamente en el día a día. Así que fui perdiendo algunas herramientas y unas cuantas armas por este devenir diario que no facilita para nada la creatividad y la magia de vivir. Aunque cuando se me gastaban las pilas volvía a recargarlas de nuevo, se volvieron a desgastar hasta tal punto que ni esas asiduas recargas me sirvieron de mucho; por eso, ahora y en este instante de la vida donde me aposento, he de restaurarlas totalmente o reponerlas con algo nuevo. He vivido, vivo y viviré situaciones repletas de rabia, de pena, de angustia, de tristeza, de sufrimiento atroz y de impotencia, de miedo...Conforme me impiden el paso voy sorteando los obstáculos con mucho esfuerzo (algunos) y con cada impedimento llego un poco más cansada y no me detengo lo suficiente porque aún no me he repuesto del anterior y llego sin fuerza y me desplomo. Y cuando ya estoy tumbada en el suelo, rendida y muerta de cansancio pienso que he de levantarme y seguir, dar un gran salto aunque sea al vacío y proseguir, proseguir, proseguir... Este va a ser un diario de superación, de seguir adelante y sobre todo -esto no lo he perdido- de vivir el momento presente, el AQUÍ Y AHORA. Cada capítulo de este diario es como un ciclo cerrado, un aspecto de mi vida resuelto, una situación cerrada-concluida que da paso a otro proceso, a un nuevo ciclo que comienzo...No puedo ni quiero separar las partes, no logro percibirlas aisladamente porque cada una de ellas está íntimamente ligada a la siguiente y la esencia de todo, lo que realmente importa es Vivir. Deseos del espíritu Estoy empezando a sentir que quiero escribir para mí, sin censuras ni cortes, con integridad y honestidad, sólo así podré llegar a otras personas y rozar con mis palabras su alma y su espíritu para que algo en ellas, como en mí misma, se mueva produciendo cambios hermosos, profundos y duraderos. Quiero que este diario llegue a emocionar a quien acceda a él y l practique, quiero que esté cargado de sensibilidad y delicadeza -incluso en lo más dramático-, de vivencias y de sentimientos...Este ha sido uno de mis sueños y ahora soy tan consciente de ello que voy a ir dándole forma con mucho amor y dedicación, como hace el alfarero col el barro o el escultor con la piedra. Otro de mis deseos sería el de poder plasmar todos los ejercicios que sea posible a lo largo de este año 2010 y sobre todo deseo que en cada frase, en cada palabra y en cada sílaba esté presente la Magia, esa Magia milenaria y esencial que lo envuelve todo purificándolo. Un diario para mí compuesto de un nuevo comienzo, con nuevas vivencias y emociones. Las experiencias vividas en otras épocas (como ayer, por ejemplo) ya no existen y cada práctica que hago hoy es diferente a la que hice ayer o a la que haré mañana. Volver a ponerme en contacto directo conmigo misma después de una temporada de haberme alejado un poco de mí, me ayudará a centrarme en la múltiples experiencias del Aquí y Ahora. Sólo así, aunque también retrotraiga al presente las vivencias de otras personas que pasaron por el proceso, podré aproximarme o tal vez llegar al alma humana, animal o incluso vegetal. Llegar, sin dudas, al Alma Viva. Creer no es otra cosa que hacer posible lo imposible Esta frase, en un fondo de atardeceres cálidos sobre el mar, la tengo pegada en la puerta del armario en el que guardo manuscritos los ejercicios que he practicado desde el año 1987 y aquéllos que han experimentado mis clientes. Al leerla me he acordado de otra frase que me gusta mucho y que se identifica con mi forma de ver y vivir la vida, que dice así: "Como no sabían que era imposible, ¡lo hicieron!" (Anónimo) Cuando mastico esta frase y la asimilo siento en mi interior la globalidad de lo que significa. Siento y percibo claramente el poder que en ella se encierra. Siento el esfuerzo que he de realizar para hacer posible lo imposible y siento, a la vez, la alegría y la esperanza que se distribuye por todo el organismo cuando logro algo que realmente me costaba hacer. Veo riesgo y valor. Veo perseverancia y constancia. Veo satisfacción. Necesito...no puedo..., tengo que... Hoy es un buen día para hacer unas cuantas listas: La primera sobre mis necesidades, sobre todo aquéllo que en este momento de mi vida necesito para sentirme bien conmigo misma. • Necesito sentirme ilusionada • Necesito tranquilidad y soledad creativa • Necesito hacer cosas relacionadas con el arte, las manualidades o las labores • Necesito escuchar a mis seres queridos • Necesito dar y recibir amor (besos, abrazos, caricias...) • Necesito reírme y escuchar risas a mi alrededor • Necesito seguir aprendiendo • Necesito compartir más tiempo con mi pareja • Necesito reunirme más a menudo con la familia y los amigos • Necesito conocer lugares nuevos.................................................. Para llegar a conseguir todas estas cosas que necesito, también he de darme cuenta de lo que no soy capaz de llevar a cabo, de todo aquéllo que no puedo hacer. Por eso, hago ahora la siguiente lista: • No puedo dedicar muchas horas a las tareas de la casa • No puedo dejar de enfadarme a menudo con mis hijos • No puedo dejar de criticar a los desfases de la sociedad en la que vivimos • No puedo recordar todos los sueños • No puedo dedicar un tiempo concreto a hacer cosas creativas • No puedo sentir alegría todos los días • No puedo viajar tanto como me gustaría • No puedo ser menos seria con mi familia.............................................. La última lista la realizo sobre todo aquéllo que para mí es una obligación, aquéllo que hago a desgana y sin motivación. En este apartado entrarían los deberías, no deberías, tendrías o no tendrías, etc. En Gestalt se llama "el perro de arriba" y equivale al “super-yo" del Psicoanálisis. Es esa parte de nosotros mismos que no nos deja dejarnos llevar, disfrutar sin más, etc. Sería como un juez severo, como la leu pura y dura. Así que hago mi lista con tengo que...: • Tengo que hacer montones de tareas del hogar todos los días • Tengo que ser más compresiva con mis hijos • Tengo que ponerme a estudiar una oposición • Tengo que escribir todos los días la novela que he empezado • Tengo que estar más pendiente de mi madre • Tengo que ver menos la televisión • Tengo que leer • Tengo que ser más optimista respecto a la sociedad en la que vivo • Tengo que hacer varias gestiones administrativas................................................... Ahora soy consciente de cada una de las frases que he ido anotando, empezando por la primera lista. Me las voy diciendo mental o en voz alta a mí misma. ¿Es cierto lo que he escrito? A lo mejor no es una necesidad, algo vital, sino un deseo. A lo mejor no es que no sea capaz sino que no me he puesto a ello o realmente no me motiva en absoluto. Es probable que las exigencias que me hago a mí misma o me hacen los demás no sean tales... Para saberlo, el próximo paso es el siguiente: Cambio el NECESITO por el QUIERO, el NO PUEDO por el NO QUIERO y el TENGO QUE por el ELIJO. Continúo la frase añadiendo lo que se me ocurra sobre cómo me sentiría, que lograría, etc. De esta forma: • Quiero sentirme ilusionada, así estaré contenta gran parte del día. • Quiero tranquilidad y soledad creativa, contacto conmigo misma y siempre sale algo bueno de mí. Y ASÍ CON TODAS Y CADA UNA. El QUIERO implica que existe motivación, que hay dentro de mí una fuerza que me empuja hacia fuera a hacer algo. Aquí no caben peros porque si verdaderamente quiero algo iré a por ello, cueste lo que cueste. Ahora voy a cambiar el NO PUEDO por el NO QUIERO. Si no tengo ningún impedimento físico y/o mental, el no puedo no ha de tener cabida en nuestras vidas. Si no lo hago es porque no quiero, porque hay otra cosa que me apetece mucho más hacerla, porque dedico el tiempo a otros menesteres que me satisfacen más. • No quiero dedicar muchas horas a las tareas de casa, me parece un esfuerzo bastante inútil que se repite una y otra vez sin permitirme hacer lo que me gustaría. • No quiero dejar de enfadarme a menudo con mis hijos (lo de a menudo lo quitaría) porque si no llegara un punto en el que me enfadar con ellos, no harían absolutamente nada en todo el día. Y así con todas. En la tercera lista cambio el TENGO QUE por el ELIJO. Realizar al cabo del día muchas cosas impuestas nos resta energía y sin energía nos debilitamos y podemos llegar a enfermar psicológica, emocional, mental o físicamente. Si soy capaz de elegir, seguro que me sentiré mucho mejor conmigo misma pese a las circunstancias. También es cierto que a veces no nos queda otra opción que elegir entre varias alternativas, todas ellas indeseables...Aún así, puedo llegar a elegir la más aceptable para mí o la menos indeseable... • Elijo leer más, me llena mucho más que ver la tele, por ejemplo. • Elijo ser más comprensiva con mis hijos, así me pongo en su lugar siendo más empática. • Elijo estar más pendiente de mi madre porque se lo merece................................................ Tal vez cueste algún tiempo llegar a darnos cuenta de que lo que quiero es un deseo y no una necesidad. La constancia y la perseverancia nos ayudarán a darnos cuenta de que cuando digo "no puedo", la mayor parte de las veces estoy queriendo decir "no quiero". Y sobre todo es muy probable que nos suponga un grandísimo esfuerzo llegar a ser conscientes de que cuando nos decimos una y otra vez "tengo que", podemos -si queremos- ser capaces de elegir, aunque esto suponga un acto de valentía y un riesgo que hemos de afrontar.

La Terapia Gestalt

Realicé el Postgrado en Terapia Gestalt durante los años 1986-87 en el Instituto de Interacción y Dinámica Personal de Madrid, dependiente de la Universidad Pontificia Comillas donde llevé a cabo mi licenciatura en Psicología. En julio de 1987 ya me ví preparada para empezar a trabajar y lo hice en el Centro Naturista Hipócrates, también de Madrid. Ahí estuve hasta el mes de junio de 1993, coincidiendo mi baja con el parta de mi segunda hija, Claudia. Durante esos años pasé consulta individual, de pareja y grupal. Dirigí talleres de fin de semana y tuve la oportunidad de trabajar en otras instituciones y ciudades de España. La experiencia fue muy gratificante, no sólo porque muchas personas se pudieron beneficiar de los efectos de la Gestalt sino también porque crecí como persona y profesional. Por razones personales tuve que transladarme a Calatayud (la ciudad que me acogió cuando contaba con unos 7 años de edad) y aquí abrí mi Gabineta de Psicoterapia y colaboré en una asociación de salud mental. En 2001 dejé la asociación y seguí con la consulta privada hasta abril de 2003, fecha en la que empecé a trabajar en el Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS, Protección de Menores, Gobierno de Aragón), primero como psicóloga en Valoraciones de Idoneidad en Acogimientos Preadoptivos (Adopción Nacional) y posteriormente como psicóloga en un Equipo de Diagnóstico de menores en situación de riesgo y desamparo. La experiencia también ha sido muy rica y puedo decir que, al ser un trabajo delicado y complejo, después de haber trabajado a´hí soy capaz de ejercer mi profesión en cualquier área y lugar.