LA GESTALT COMO FORMA DE VIDA

Vivir desde la Gestalt ayuda a ser consciente del momento presente. Cualquier situción, por estresante o dolorosa...que pueda parecer, ha de enfrentarse en el AQUÍ Y AHORA para solucionarla, cerrarla y dar paso a otra nueva experiencia. No expresarnos tal y como necesitamos hacerlo, nos vuelve vulnerables hacia el entorno y hacia nosotros mismos. Callar una palabra, guardar una emoción, esconder un sentimiento o ocultar una opinión o pensamiento...nos convierte en algo que en realidad no somos. Si no digo en "su momento" lo que pienso, opino o creo; tarde o temprano saldrá fuera de mí como un volcán en erupción, en forma de rabia, ira u odio...Cada vez que guardo una emoción dentro de mí, me estoy controlando a mí mismo/a y no me doy a conocer tal y como soy en realidad...Cada vez que escondo un sentimiento me alejo de la realidad y me engaño a mí misma/o...Lo fundamental es hacerse responsable de unos/a mismo/a: ¡ESTE/A SOY YO Y ESTA ES MI EXPERIENCIA!
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domingo, 24 de enero de 2010

LO NUEVO, EL PROCESO DE CAMBIO.

PERCEPCIONES Salgo por la puerta del edificio de la biblioteca y lo primero con lo que se topa mi mirada son dos prunos. El sol brilla y corre un ligero viento que mueve de un lado para otro sus ramas. El brillo de las hojas, la textura, la frondosidad de su copa y sobre todo el color que proyectan me hacen sentir emociones que se dibujan en la sonrisa de mi rostro. Quisiera hacer mío ese árbol, quisiera comérmelo, quisiera ser un pruno y poseer ese color sin nombre… Veo las hojas recién nacidas que se me muestran tiernas y ese color tan intenso me hace experimentar distintas emociones que se mezclan como una pócima mágica en el interior de mi estómago, llenándolo de un bailoteo donde anteriormente sólo había vacío. Me viene a la mente, observándolas, algo curioso relacionado con la Psicoterapia. Las hojas del pruno mueren cada otoño y el árbol se queda pelado y vacío, aparentemente, cuando llega el invierno. Al llegar la primavera crecen nuevas hojas en él; más vigorosas, más brillantes, con más color que sus antecesoras. Ha merecido la pena desprenderse de aquéllas y permanecer unos meses al desnudo porque el resultado es una nueva vida, es la autenticidad de ser un nuevo pruno con el mismo tronco y las mismas ramas. Algunas veces me muestro reacia al cambio y temo desprenderme de mis esquemas, de mis automanipulaciones, de sus “toxicidades”…Temo dejar caer mis viejas hojas imaginando que si lo hago voy a permanecer siempre vacía y pelada como el pruno. No imagino que desprendiéndome de lo que me aprisiona; voy a poder experimentar, vivenciar, comprender, observar, aprender…nuevas formas de vida y de conocimiento. No imagino que vaya a surgir en mí la capacidad de vivir plenamente, la armonía interior, la Unión con el Mundo y el Todo… Todo cambio, todo “darse cuenta”, toda consciencia de lo que soy supone un gran esfuerzo y también un riego. No es muy fácil aceptar ciertas partes que forman parte de mí; sobre todo esas que menos me agradan, que odio, que ni siquiera sé que están ahí o simplemente las que niego o evito. Si soy capaz de darme cuenta de ellas, de reconocerlas y de saludarlas, podré decidir qué hacer con ellas. Tal vez llegue a realizar lo que viene haciendo el Pruno a lo largo de toda su existencia pasada, presente o futura: desprenderme de las hojas viejas para dejar que surjan las nuevas, mucho más hermosas y “perfectas” que las anteriores. Puedo hacer cómo Perls, tirar al cubo de la basura todo aquello que ya no me sirve, que me ata, me hace daño y me perjudica… ¡Puedo hacer tantas cosas!
LO NUEVO (Ramón Gómez de la Serna) “Lo nuevo no es más que lo nuevo. Lo nuevo tiene que sorprender hasta el renovador. Ya que se achica el mundo por la telecomunicación, lo tenemos que ensanchar por la invención. El papel de la invención es cada día más importante. Debemos tener al oído los auriculares que nos ligan con todo el presente para no repetir ninguna de sus notas cotidianas. El oído puede estar unido al presente mientras las notas que se toman van al porvenir para formar un tiempo más profundo. Lo viejo ha podido quedar, pero no se debe hacer nada nuevo con hipo viejo. Contra esto es contra lo que reaccionamos. Cada día debe dedicarse al uso y consignación de su novedad. No se debe perder un día con su matiz especial. Se suprimen horizontes en la vida si la amplitud que da el pasado reciente adosado al pasado antiguo no amplifica el infinito de cada existencia cuyo más profundo término está en el pasado, pero añadiendo el porvenir nuevo da cada día que pasa. La invención debe ser incesante. Se adeudará a los demás esa invención que no se realizó. Perder tiempo es perder invención. Es un robo que se hace a los que necesitan moverse en tiempos cada vez más amplios. Repetir un concepto, una manera, una composición de arte es redundar en la redundancia que acorta la vida, que la suprime la diversidad de espectáculos que es su única eternidad. El vicio de empequeñecimiento lo da el no entregarse de lleno a la renovación, a labrar cada año con caracteres de siglo. La magia de la vida, el gran engaño de la muerte, la caja de múltiple fondo con la que fantasmagorizan los mares de espacio en que nada el hombre, está en el arte siempre renovado, renovado por más que lloren los apegados a lo antiguo, lo antiguo que es monstruoso únicamente en la repetición. Los que ofendieron a lo nuevo serán eternamente escarnecidos, y todo el porvenir cuidará de desagraviar a lo nuevo tanto como de agraviarles a ellos. Si lo nuevo se vuelve contra lo antiguo es porque lo antiguo repudia lo nuevo, pues de otro modo lo nuevo es tan comprensivo que admitiría lo antiguo en su tiempo y más si lo antiguo supuso renovación en su época, cualidad que es lo únicamente lo legitima en el pasado. El deber de lo nuevo es el principal deber de todo artista creador. Lo nuevo no es sólo lo diferente a lo anterior, sino lo que se asienta de modo especial sobre tierra fértil y asume la verdad despejada de la vida, teniendo condiciones asimilables en los pulmones nuevos. (Pero basta de esto, que ya huele la tarima del estrado de la cátedra, ese armario ropero en el que se mete el profesor con los alumnos para explicarles enrarecimiento) Pero para remachar esa idea nada como repetir “lo nuevo” tantas veces como los Bancos repiten su nombre en los cheques. Lo nuevo es el huevo que la naturaleza pone en un rincón del día de cada día que pasa. Hay que saber dar con él. Hay que buscar su nido en los árboles y recorrer los corrales de la imaginación, llenos de luz de patio de cementerio aún sin estrenar, esos patios de repuesto para unos muertos que acaban de nacer. No se les entrega el día como se nos entrega a nosotros. A nosotros como una virginidad, con los sabores siempre inéditos que hay en toda virginidad. Aventurémonos cada vez más en lo nuevo, pero no en lo que se coincide de lo nuevo, que es lo nuevo ya refundido en lo viejo, sino cada uno en lo nuevo especial y que en la exploración de la lectura encontraremos después un nuevo aspecto de la vida que dilate el terráqueo.” La lectura comprensiva y reflexiva del texto de Gómez de la Serna me pone en contacto con la gestalt, con las experiencias en el aquí y ahora y con una serie de cualidades que he de hacer crecer dentro de mí como la capacidad de sorprenderse, un espíritu curioso, la creatividad, la imaginación, las fantasías positivas que inducen a la acción, la capacidad para arriesgarse y para probar nuevas experiencias…que ampliarán mi campo de experiencia y me ayudarán en este largo y costoso proceso que supone el crecimiento personal, la integración. La autorrealización o la iluminación…No importa las palabras, técnicas o no, q1ue se utilicen para expresar mi vivenciar, la realidad me guste o no me lleva a un lugar en el que todos los Caminantes confluimos… Ensancharnos por la invención me sugiere que he de ampliar mi campo de “acción”, de crecimiento individual y todo lo que ello conlleva. Las fantasías e imágenes positivas que son, momento a momento, nuevas y personales…., me ayudan a cargarme de nueva energía, me impulsan para llevar a la práctica mis proyectos, me abren las pertas para conocerme más a mí misma,…, me modelan para ser nueva en el día a día y avanzar en mi proceso de maduración…Todas estas imágenes son utilísimas para resolver cualquier anomalía del cuerpo, de la mente o del espíritu y estoy convencida de que son el alimento de nuestro cerebro. Si ensancho la mente con la invención, ensancho mi vida y dispongo de una mente abierta, despierta, curiosa y tolerante… No repetir ninguna de las notas cotidianas: Cada día, aunque repitamos una y otra vez idéntico ritual de la rutina, no es semejante de un momento a otro. Nuestros sentidos nos ofrecen una amplia gama de sensaciones que, no sólo cada día, sino cada instante de ese día pueden resultar novedosos y llegar a sorprendernos gratamente…las notas van al porvenir…y con ellas aprendo de mi experiencia. La exclusividad no la tiene el aprender porque junto a éste caminan juntos el aprehender y el captar, llenándome para poder sentirme a gusto conmigo misma y poder ofrecer a los demás…No se puede hacer nada nuevo con hipo viejo porque los prejuicios, la cerrajón de mente, el aferrarse a lo de siempre, el no poder cambiar, el no darse posibilidades de nuevos descubrimientos achica mi mente y mi espíritu y crea en mi persona insatisfacciones que pueden desembocar en trastornos psicológicos y físicos. Esa de más vale malo conocido que bueno por conocer está íntimamente ligado con una actitud que inhibe la acción, que frena y no permite arriesgarse, con fortaleza y valentía, a esa persona que también soy yo y que suele regirse por el miedo y por la represión. En cuanto a las experiencias, el pasado lejano, el pasado reciente, el presente y el porvenir bailan en estos tiempos…. Las experiencias del pasado me ayudan a vivir intensamente mi presente para que el futuro, cuando llegue, se convierta en presente y se me ofrezca rico en vivencias de todo tipo, esas experiencias cargadas de emoción que me ayudarán a alcanzar la integración y la salud integral. Aprender del pasado para que, día a día, siga las huellas de mi proceso de maduración, reconociendo errores y subsanándolos, superando situaciones inconclusas, y fijándome desde el presente en lo que ya pasó. Recordar, si es necesario y útil el pasado, para retrotraerme en el AQUÍ Y AHORA nuevas energías, emociones, sentimientos y planes de acción…