LA GESTALT COMO FORMA DE VIDA

Vivir desde la Gestalt ayuda a ser consciente del momento presente. Cualquier situción, por estresante o dolorosa...que pueda parecer, ha de enfrentarse en el AQUÍ Y AHORA para solucionarla, cerrarla y dar paso a otra nueva experiencia. No expresarnos tal y como necesitamos hacerlo, nos vuelve vulnerables hacia el entorno y hacia nosotros mismos. Callar una palabra, guardar una emoción, esconder un sentimiento o ocultar una opinión o pensamiento...nos convierte en algo que en realidad no somos. Si no digo en "su momento" lo que pienso, opino o creo; tarde o temprano saldrá fuera de mí como un volcán en erupción, en forma de rabia, ira u odio...Cada vez que guardo una emoción dentro de mí, me estoy controlando a mí mismo/a y no me doy a conocer tal y como soy en realidad...Cada vez que escondo un sentimiento me alejo de la realidad y me engaño a mí misma/o...Lo fundamental es hacerse responsable de unos/a mismo/a: ¡ESTE/A SOY YO Y ESTA ES MI EXPERIENCIA!
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domingo, 10 de enero de 2010

Es obvio…Imagino… Un signo de madurez y de armonía que te separa de ser o de comportarte de forma neurótica, está íntimamente conexionado con el ser consciente de lo obvio, de lo que está ahí, de lo que percibo sin subjetividad alguna. Me doy cuenta de lo obvio que hay en mí, me doy cuenta de la realidad de los demás, mi campo de percepción se abre hacia fuera…Comenzar a darme cuenta de lo real puede convertirse en una experiencia sencilla, directa y rica en vivencias. Comenzar con la frase es obvio que…es un primer paso para averiguar en qué nivel de consciencia me encuentro, cuánto me acerco o me alejo de la realidad; tanto de la mía como de la de otros. Procuro ser lo más honesta posible conmigo misma, pues de ello dependerá que el ejercicio que sugiero a continuación sea válido para mi y suponga un buen aprendizaje. Cojo un cuaderno o una hoja de papel, reflexiono sobre “lo obvio” que surge en mi en este momento y escribo una lista con todo ello, comenzando cada frase con “es obvio que…” No hago trampas y, si las hago, soy consciente de mi autoengaño. Los ejemplos que te pongo los leo después de haber completado la lista. Es obvio que… Estoy escribiendo sobre el techado Cojo el cigarrillo y le doy una calada Siento el movimiento de mi pecho al respirar Noto las gafas sobre mi nariz Escucho el sonido que desprende la columna del ordenador Carraspeo La página sobre la que escribo es blanca Aprieto ligeramente los dientes Bebo un sorbo de café No toco el suelo con las plantas de los pies, sólo con los dedos El día está nublado Siento picor en el lateral del pie izquierdo Estoy sola en el estudio Tengo los labios resecos La lista puedo elaborarla tan larga como quiera. Voy y vengo de un campo a otro de percepción. Escucho, huelo, saboreo, toco, veo, siento… Una vez terminada esta lista, accedo exclusivamente a mi imaginación, creando entonces una lista en la que voy a ir describiendo todo aquello que estoy imaginando, fantaseando, pensando o reflexionando…Cada frase la empezaré con las palabras “imagino que…” Imagino que… Claudia habrá llegado a tiempo de buscar a su hermana Mañana podré terminar un informe pendiente En cuanto me canse de escribir descansaré Mañana hará frío Recibiré cartas esta semana La escritura de este libro me ayuda a crecer Voy aprendiendo por medio de mis experiencias Me cuesta imaginar Este apartado me ayuda a saber que cualquier pensamiento o imagen que pase por mi mente forma parte de la fantasía, de lo que aún no se ha hecho realidad, de lo que no obvio… La tercera fase de este ejercicio consiste en revisar en la primera lista sobre lo obvio y añadir otra pequeña frase que tenga que ver con lo imaginado. De algo obvio se puede concluir o sacar una conclusión, una inferencia…Cualquier dato que percibo de mi realidad, de los que me rodean, del medio ambiente en el que me desenvuelvo; me ayudan a inferir una realidad que está ahí. Tal vez pienses que entonces se trata de una intuición. No estarás desacertado porque la intuición surge de un cúmulo de datos objetivos, de un sin fin de informaciones obvias que el cerebro va archivando en los cajones de la memoria. ¡Y son tantos! Es obvio…imagino… Es obvio que estoy escribiendo sobre el teclado e imagino que no me confundiré al pulsar las teclas. Es obvio que cojo el cigarrillo y le doy una calada e imagino que tendría que fumar menos. ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………… Es obvio que siento el movimiento de mi pecho al respirar e imagino que me relaja. Es obvio que aprieto ligeramente los dientes e imagino que es una señal de concentración. ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………… Habitualmente, ya sea en soledad o en contacto con otras personas, damos por obvio aquello que no lo es. Situaciones de este tipo crean malentendidos que impiden nuestro crecimiento, que nos hacen desconfiar de los demás; incluso hasta el extremo de alejarnos de ellos, de no tener ningún tipo de contacto en el futuro o, en el peor de los casos, de mantenernos cerca manteniendo un vínculo en el que los múltiples nudos que nos unen al otro están hechos de ocultamiento, hasta el punto de convertir la relación en un engaño o en una gran mentira que nos hace terriblemente infelices.