LA GESTALT COMO FORMA DE VIDA

Vivir desde la Gestalt ayuda a ser consciente del momento presente. Cualquier situción, por estresante o dolorosa...que pueda parecer, ha de enfrentarse en el AQUÍ Y AHORA para solucionarla, cerrarla y dar paso a otra nueva experiencia. No expresarnos tal y como necesitamos hacerlo, nos vuelve vulnerables hacia el entorno y hacia nosotros mismos. Callar una palabra, guardar una emoción, esconder un sentimiento o ocultar una opinión o pensamiento...nos convierte en algo que en realidad no somos. Si no digo en "su momento" lo que pienso, opino o creo; tarde o temprano saldrá fuera de mí como un volcán en erupción, en forma de rabia, ira u odio...Cada vez que guardo una emoción dentro de mí, me estoy controlando a mí mismo/a y no me doy a conocer tal y como soy en realidad...Cada vez que escondo un sentimiento me alejo de la realidad y me engaño a mí misma/o...Lo fundamental es hacerse responsable de unos/a mismo/a: ¡ESTE/A SOY YO Y ESTA ES MI EXPERIENCIA!
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viernes, 8 de enero de 2010

Siempre me ha gustado leer y escribir, de mi puño y letra, y sigo haciéndolo diariamente aunque sólo escriba unas páginas. El ordenador me ha facilitado mucho la vida en numerosos momentos, como ahora, por eso lo he elegido como una herramienta para plasmar mis ideas, conocimientos, experiencias, creencias, sentimientos o emociones...Por eso y otras muchas cosas, imagino que en este preciso instante estoy engendrando la semilla de lo que posteriormente se convertirá en un embarazo muy deseado y en un parto "de una horica" que me producirá más satisfacciones que sufrimientos. Deseo fervientemente volver a empezar desde el principio, mi principio de este instante y caminar pasito a pasito sobre las sabias enseñanzas de mi querida y nunca olvidad Gestalt. Esta disciplina requiere por parte de quien la practique HONESTIDAD. Resulta fácil introducirse en laberintos sin salida, llevarse el gato al agua o dejarse seducir por los juegos de los demás o por los propios. Las mentiras descaradas, las mentiras piadosas, los engaños premeditados, las fabulaciones, las omisiones y un sin fin de conductas de este tipo no son sino autoengaños que nos alejan de la verdad, de esa única verdad que nos permite ser totalmente libres. Si funcionamos desde la sinceridad, aun a riesgo de conseguir enfadar a los que nos rodean o hacerles daño sin querer, conseguiremos ser nosotros mismos, con esa autenticidad que brota de la ingenuidad infantil y que es reforzada por ese adulto que todos, por gracia i por desgracia, llevamos dentro. Al escribir estas palabras me doy cuenta de que lo primero que acude a mi mente es el recuerdo de oír decir-me: ¿Cómo voy a decir todo lo que pienso o siento?, voy a hacer daño a los demás, las mentiras piadosas están permitidas, así evitamos disgustos o sufrimientos innecesarios. ¿Si tengo ganas de darle a alguien una torta se la doy? La Gestalt en ocasiones, sobre todo al principio de practicarla, resulta dura. Los comienzos y su filosofía de vida nos pueden escandalizar y aterrar. Es muy probable que nos sintamos incapaces de hacer o decir una cosa así porque no nos atrevemos, en definitiva, a ser como realmente somos. ¿Por qué? Las explicaciones serían numerosas y posiblemente cada persona, cada orientación psicológica, cada religión, cada filosofía, cada parte de la ciencia o cada sector profesional nos responderían de distinta forma. Por eso la Gestalt es rica, porque cada cual de acuerdo con sus experiencias o vivencias responde y lo hace en el preciso instante en el que esto ocurre, del modo más "correcto" y único posible. No significa, como ya iremos viendo más adelante, que tengamos que llegar a los extremos, sobre todo a los relacionados íntimamente con la agresividad o la violencia. Esta se puede canalizar de muy diversas formas y cada cual elegirá la que más le convenga y la que mayor efecto tenga, según el momento en el que nos encontremos, el lugar y la situación. Cuando estamos estresados, en un estado emocional alterado, o nos dejamos dominar por el temor o la ira, nuestros órganos se obstruyen y nuestros niveles de actuación disminuyen. Se consume gran cantidad de energía, nos volvemos pesados, faltos de reflejos, cansados y sin alegría...Tratamos de esforzarnos en aprender algo, pero nos cuesta mucho esfuerzo y trabajo integrarlo en nuestro mundo. Hoy empiezo esta andadura en el punto donde la dejé y de esto hace ya unos cuantos años. Comenzar de cero no puedo; sencillamente porque nada se ha detenido, porque todo lo que me rodea y yo misma seguimos nuestro curso, porque son muchas las experiencias que se acomodan en el corazón, muchas las vivencias que cuelgan de mi alma y muchos los sucesos archivados en mi mente. Por eso no inicio este paseo desde ceso sino que prosigo la marcha donde la dejé, no del todo, y donde, por circunstancias de la vida y de mí misma me detuve a vivir otro tramo del camino. En este momento me encuentro algo más desprotegida porque no resulta fácil vivir gestálticamente en el día a día. Así que fui perdiendo algunas herramientas y unas cuantas armas por este devenir diario que no facilita para nada la creatividad y la magia de vivir. Aunque cuando se me gastaban las pilas volvía a recargarlas de nuevo, se volvieron a desgastar hasta tal punto que ni esas asiduas recargas me sirvieron de mucho; por eso, ahora y en este instante de la vida donde me aposento, he de restaurarlas totalmente o reponerlas con algo nuevo. He vivido, vivo y viviré situaciones repletas de rabia, de pena, de angustia, de tristeza, de sufrimiento atroz y de impotencia, de miedo...Conforme me impiden el paso voy sorteando los obstáculos con mucho esfuerzo (algunos) y con cada impedimento llego un poco más cansada y no me detengo lo suficiente porque aún no me he repuesto del anterior y llego sin fuerza y me desplomo. Y cuando ya estoy tumbada en el suelo, rendida y muerta de cansancio pienso que he de levantarme y seguir, dar un gran salto aunque sea al vacío y proseguir, proseguir, proseguir... Este va a ser un diario de superación, de seguir adelante y sobre todo -esto no lo he perdido- de vivir el momento presente, el AQUÍ Y AHORA. Cada capítulo de este diario es como un ciclo cerrado, un aspecto de mi vida resuelto, una situación cerrada-concluida que da paso a otro proceso, a un nuevo ciclo que comienzo...No puedo ni quiero separar las partes, no logro percibirlas aisladamente porque cada una de ellas está íntimamente ligada a la siguiente y la esencia de todo, lo que realmente importa es Vivir. Deseos del espíritu Estoy empezando a sentir que quiero escribir para mí, sin censuras ni cortes, con integridad y honestidad, sólo así podré llegar a otras personas y rozar con mis palabras su alma y su espíritu para que algo en ellas, como en mí misma, se mueva produciendo cambios hermosos, profundos y duraderos. Quiero que este diario llegue a emocionar a quien acceda a él y l practique, quiero que esté cargado de sensibilidad y delicadeza -incluso en lo más dramático-, de vivencias y de sentimientos...Este ha sido uno de mis sueños y ahora soy tan consciente de ello que voy a ir dándole forma con mucho amor y dedicación, como hace el alfarero col el barro o el escultor con la piedra. Otro de mis deseos sería el de poder plasmar todos los ejercicios que sea posible a lo largo de este año 2010 y sobre todo deseo que en cada frase, en cada palabra y en cada sílaba esté presente la Magia, esa Magia milenaria y esencial que lo envuelve todo purificándolo. Un diario para mí compuesto de un nuevo comienzo, con nuevas vivencias y emociones. Las experiencias vividas en otras épocas (como ayer, por ejemplo) ya no existen y cada práctica que hago hoy es diferente a la que hice ayer o a la que haré mañana. Volver a ponerme en contacto directo conmigo misma después de una temporada de haberme alejado un poco de mí, me ayudará a centrarme en la múltiples experiencias del Aquí y Ahora. Sólo así, aunque también retrotraiga al presente las vivencias de otras personas que pasaron por el proceso, podré aproximarme o tal vez llegar al alma humana, animal o incluso vegetal. Llegar, sin dudas, al Alma Viva. Creer no es otra cosa que hacer posible lo imposible Esta frase, en un fondo de atardeceres cálidos sobre el mar, la tengo pegada en la puerta del armario en el que guardo manuscritos los ejercicios que he practicado desde el año 1987 y aquéllos que han experimentado mis clientes. Al leerla me he acordado de otra frase que me gusta mucho y que se identifica con mi forma de ver y vivir la vida, que dice así: "Como no sabían que era imposible, ¡lo hicieron!" (Anónimo) Cuando mastico esta frase y la asimilo siento en mi interior la globalidad de lo que significa. Siento y percibo claramente el poder que en ella se encierra. Siento el esfuerzo que he de realizar para hacer posible lo imposible y siento, a la vez, la alegría y la esperanza que se distribuye por todo el organismo cuando logro algo que realmente me costaba hacer. Veo riesgo y valor. Veo perseverancia y constancia. Veo satisfacción. Necesito...no puedo..., tengo que... Hoy es un buen día para hacer unas cuantas listas: La primera sobre mis necesidades, sobre todo aquéllo que en este momento de mi vida necesito para sentirme bien conmigo misma. • Necesito sentirme ilusionada • Necesito tranquilidad y soledad creativa • Necesito hacer cosas relacionadas con el arte, las manualidades o las labores • Necesito escuchar a mis seres queridos • Necesito dar y recibir amor (besos, abrazos, caricias...) • Necesito reírme y escuchar risas a mi alrededor • Necesito seguir aprendiendo • Necesito compartir más tiempo con mi pareja • Necesito reunirme más a menudo con la familia y los amigos • Necesito conocer lugares nuevos.................................................. Para llegar a conseguir todas estas cosas que necesito, también he de darme cuenta de lo que no soy capaz de llevar a cabo, de todo aquéllo que no puedo hacer. Por eso, hago ahora la siguiente lista: • No puedo dedicar muchas horas a las tareas de la casa • No puedo dejar de enfadarme a menudo con mis hijos • No puedo dejar de criticar a los desfases de la sociedad en la que vivimos • No puedo recordar todos los sueños • No puedo dedicar un tiempo concreto a hacer cosas creativas • No puedo sentir alegría todos los días • No puedo viajar tanto como me gustaría • No puedo ser menos seria con mi familia.............................................. La última lista la realizo sobre todo aquéllo que para mí es una obligación, aquéllo que hago a desgana y sin motivación. En este apartado entrarían los deberías, no deberías, tendrías o no tendrías, etc. En Gestalt se llama "el perro de arriba" y equivale al “super-yo" del Psicoanálisis. Es esa parte de nosotros mismos que no nos deja dejarnos llevar, disfrutar sin más, etc. Sería como un juez severo, como la leu pura y dura. Así que hago mi lista con tengo que...: • Tengo que hacer montones de tareas del hogar todos los días • Tengo que ser más compresiva con mis hijos • Tengo que ponerme a estudiar una oposición • Tengo que escribir todos los días la novela que he empezado • Tengo que estar más pendiente de mi madre • Tengo que ver menos la televisión • Tengo que leer • Tengo que ser más optimista respecto a la sociedad en la que vivo • Tengo que hacer varias gestiones administrativas................................................... Ahora soy consciente de cada una de las frases que he ido anotando, empezando por la primera lista. Me las voy diciendo mental o en voz alta a mí misma. ¿Es cierto lo que he escrito? A lo mejor no es una necesidad, algo vital, sino un deseo. A lo mejor no es que no sea capaz sino que no me he puesto a ello o realmente no me motiva en absoluto. Es probable que las exigencias que me hago a mí misma o me hacen los demás no sean tales... Para saberlo, el próximo paso es el siguiente: Cambio el NECESITO por el QUIERO, el NO PUEDO por el NO QUIERO y el TENGO QUE por el ELIJO. Continúo la frase añadiendo lo que se me ocurra sobre cómo me sentiría, que lograría, etc. De esta forma: • Quiero sentirme ilusionada, así estaré contenta gran parte del día. • Quiero tranquilidad y soledad creativa, contacto conmigo misma y siempre sale algo bueno de mí. Y ASÍ CON TODAS Y CADA UNA. El QUIERO implica que existe motivación, que hay dentro de mí una fuerza que me empuja hacia fuera a hacer algo. Aquí no caben peros porque si verdaderamente quiero algo iré a por ello, cueste lo que cueste. Ahora voy a cambiar el NO PUEDO por el NO QUIERO. Si no tengo ningún impedimento físico y/o mental, el no puedo no ha de tener cabida en nuestras vidas. Si no lo hago es porque no quiero, porque hay otra cosa que me apetece mucho más hacerla, porque dedico el tiempo a otros menesteres que me satisfacen más. • No quiero dedicar muchas horas a las tareas de casa, me parece un esfuerzo bastante inútil que se repite una y otra vez sin permitirme hacer lo que me gustaría. • No quiero dejar de enfadarme a menudo con mis hijos (lo de a menudo lo quitaría) porque si no llegara un punto en el que me enfadar con ellos, no harían absolutamente nada en todo el día. Y así con todas. En la tercera lista cambio el TENGO QUE por el ELIJO. Realizar al cabo del día muchas cosas impuestas nos resta energía y sin energía nos debilitamos y podemos llegar a enfermar psicológica, emocional, mental o físicamente. Si soy capaz de elegir, seguro que me sentiré mucho mejor conmigo misma pese a las circunstancias. También es cierto que a veces no nos queda otra opción que elegir entre varias alternativas, todas ellas indeseables...Aún así, puedo llegar a elegir la más aceptable para mí o la menos indeseable... • Elijo leer más, me llena mucho más que ver la tele, por ejemplo. • Elijo ser más comprensiva con mis hijos, así me pongo en su lugar siendo más empática. • Elijo estar más pendiente de mi madre porque se lo merece................................................ Tal vez cueste algún tiempo llegar a darnos cuenta de que lo que quiero es un deseo y no una necesidad. La constancia y la perseverancia nos ayudarán a darnos cuenta de que cuando digo "no puedo", la mayor parte de las veces estoy queriendo decir "no quiero". Y sobre todo es muy probable que nos suponga un grandísimo esfuerzo llegar a ser conscientes de que cuando nos decimos una y otra vez "tengo que", podemos -si queremos- ser capaces de elegir, aunque esto suponga un acto de valentía y un riesgo que hemos de afrontar.